EL AUTOR

 

Es común que cuando la obra de alguien nos agrada nos interesemos también en su persona. Para el fin que me he propuesto aquí, considero no sólo adecuado, sino también necesario, que los hechos más relevantes de mi vida sean conocidos. Esta será la mejor manera de que todos puedan entender por qué alguien llega a pensar y actuar como yo lo hago.

Anhelo que la transparencia existencial que pretendo permita entrever todo lo bueno que me ha rodeado, con sus múltiples actores; y lo malo que aparezca no complique a nadie más de la cuenta, ya que no incluiré nombres reales para estos casos. El hecho de que me ponga por ejemplo no significa que me considere infalible, o pretenda condenar a otros. Aprendí a vivir a través de los hechos y palabras de cientos de personas, y valoro en gran medida lo que esto significa.

Reconozco que muchos podrían destacarse en mi lugar, pero los medios, que Dios ha puesto a mi alcance, no me permiten evadir la responsabilidad que tengo como difusor del evangelio de Cristo, por haber encontrado en sus enseñanzas el más precioso tesoro que puede existir en este mundo. Si yo lograse brillar en algo, será El quien merezca siempre la mayor de las honras, porque sin su acción en mí jamás habría llegado a publicar todo lo que ustedes pueden encontrar en estas páginas.